Cuando busco el reflejo del sol, cuando busco el reflejo de la luna, del mismo cielo que vemos los dos, no encuentro más que el reflejo de las nubes. Nubes grandes, nubes espesas que parecen algodones. Nubes con formas que al segundo ya han cambiado, y en momentos como ese te das cuenta de que ya no volverás a ver esa forma nunca más, y sigues mirándolas como cambian de forma. Algunas son blancas como la nieve, limpias, que al verlas solo piensas en que te tranquilizan y te inspiran suavidad, en cambio otras son grises como un día lluvioso, como un día triste, esas nubes al verlas te entristecen, te asustan, te inspiran fuerza, eso es, esa fuerza que muchas veces buscamos entre nosotros y nunca la encontramos cuando la necesitamos, esa fuerza que nos falta dentro de nosotros, de poder expresar como las nubes grises esa fuerza, esa seguridad... y poder decir, ESTA SOY YO!

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